El consejo de un abuelo puedo incluso cambiar el rumbo de una vida.
¿Cuándo dejamos de ser los que necesitan ser cuidados para convertirnos en quienes tenemos que cuidar? ¿Cuántas veces damos por sentado que nuestros abuelos van estar ahí para siempre? ¿Estamos preparados para el momento en que sean ellos quienes comiencen a necesitarnos?
Escrita y dirigida por Iván Dariel Ortiz, De Tal Palo parte de la relación entre dos personas que prácticamente son desconocidas para recordarnos que nunca es demasiado tarde para construir un vínculo. Al mismo tiempo toca una realidad que puede resultar muy cercana para muchas familias puertorriqueñas: ver cómo una persona que amas comienza, poco a poco a perder partes de sí misma a causa del Alzheimer.
De Tal Palo sigue a Manuel (José Félix Gómez) un hombre de la tercera edad cuya vida cambia inesperadamente cuando su nieta Irene (Milena Soto) tiene que mudarse con él luego de que su madre Emma (Denise Quiñones) sufre un accidente que la deja al borde de la muerte. Abuelo y nieta nunca se habían conocido. Ahora les toca aprender a convivir y descubrir quién es realmente esa persona con la que, de un día para otro, comparten su rutina. Mientras esa relación comienza a crecer, Manuel también empieza a enfrentar síntomas de una condición de salud que transformará su realidad.
José Félix Gómez y Milena Soltero son el corazón de la película. Gómez es maravilloso como Manuel. A su lado, Soltero logra algo que me gustó muchísimo, Irene es una niña de apenas 10 años, pero podemos ver la valentía y la madurez que las circunstancias la obligan a desarrollar. Por otra parte,Quiñones, como Emma, representa otra dimensión importante de la historia, la de una madre dispuesta a hacer lo necesario para proteger a su hija.
Yo me crié con mi abuela. Crecí escuchando sus historias, desde sus años trabajando en Hacienda hasta cualquier anécdota que quisiera contarme por enésima vez. Quizás por eso la relación entre Irene y Manuel me tocó de una manera tan particular.
Otra de las cosas que me gustaron de De Tal Palo es que detrás de esta historia familiar hay varias conversaciones mucho más grandes. Una de ellas surge del contraste entre la perspectiva de una familia y la de una agencia gubernamental a la hora de decidir qué significa realmente actuar por el bienestar de un menor. ¿Las decisiones institucionales siempre representan lo mejor para el niño? ¿Cuánto espacio existe para entender las circunstancias particulares de una familia? ¿En qué momento termina el protocolo y comienza la empatía?
Visualmente también me sorprendió. La colorización de Edgar Lebrón aporta muchísimo. Hay una calidez en las imágenes que combina perfectamente con la intimidad de la historia, especialmente en esos momentos cotidianos entre abuelo y nieta. Pero lo que más se quedó conmigo fue lo que De Tal Palo dice sobre nuestros abuelos. Nuestros abuelos son memoria. Son historias. Son consejos que probablemente hemos escuchado cien veces y que, años después, terminamos entendiendo de una manera completamente distinta.
Por eso siempre he amado escuchar a mi abuela contarme historias de sus tiempos. Con los años he entendido que escuchar también es una manera de cuidar. Existe algo demasiado doloroso en pensar que esos recuerdos y experiencias pueden comenzar a desaparecer. Porque crecemos sabiendo que nuestros abuelos están ahí. Nos cuidan. Nos alimentan. Nos aconsejan. Nos cuentan la misma historia muchas veces. Eventualmente, crecemos, nos vamos de sus casas y comenzamos a construir nuestras propias vidas. Pero puede llegar un momento en el que esos roles se inviertan y seamos nosotros quienes tenemos que regresar.
Datos extras
Duración:
Género: Drama puertorriqueño
Público ideal: Familias y espectadores que disfrutan dramas emocionales sobre vínculos familiares, el paso del tiempo.
Temáticas: Familia, abuelos, Alzheimer, envejecimiento, cuidado, memoria, amor familiar, pérdida y relaciones intergeneracionales.
De Tal Palo es una historia que se quedará conmigo. Quizás porque me crié con mi abuela. Quizás porque sé cuánto puede significar crecer escuchando sus consejos y sus historias. Quizás porque nos recuerda que entre el trabajo, los hijos, las responsabilidades y el corre y corre de todos los días, se nos puede olvidar: ellos también envejecen.
Puede llegar nuestro turno de estar presentes. De escuchar esa historia repetida una vez más. De tener paciencia cuando olviden algo que ya nos habían preguntado. De acompañarlos cuando las cosas que antes hacían sin pensarlo comiencen a ser más difíciles. De cuidar, a nuestra manera, a quienes durante tantos años encontraron la forma de cuidarnos a nosotros.
De Tal Palo estrenó el jueves 3 de septiembre en los cines de Puerto Rico.

